La Ley de Origen es la ciencia tradicional de la sabiduría y del conocimiento ancestral indígena para el manejo de todo lo material y lo espiritual. Su cumplimiento garantiza el equilibrio y la armonía de la naturaleza, el orden y la permanencia de la vida, del universo y de nosotros mismos como Pueblos Indígenas guardianes de la naturaleza. Asimismo, regula las relaciones entre los seres vivientes, desde las piedras hasta el ser humano, en la perspectiva de la unidad y la convivencia en el territorio ancestral legado desde la materialización del mundo.


Los Pueblos Indígenas debemos cumplir la Ley de Origen en la perspectiva de la unidad, el orden, la armonía y la convivencia en el territorio ancestral legado desde la materialización del mundo para, como guardianes de la naturaleza, garantizar la permanencia y el futuro de la vida de todo lo que existe, de las relaciones entre los seres vivientes, desde las piedras hasta el ser humano y nosotros mismos.

“En la consulta a los sabios o nuestros consejeros ven que lo principal es. Las leyes del origen, del principio están en Sé no tiene origen, siempre ha existido, es una existencia espiritual, es el principio espiritual de la existencia. No es una persona, no es una cosa, es todo en su conjunto.  Es  complejo, él materializó el mundo, pero hay muchos más en la existencia espiritual, en como  Sé organiza de tal modo que es armonía.
La ley de Sé es ley de conocimiento y el cumplimiento en espíritu de las leyes que mantienen en orden el universo. A los pueblos indígenas  nos dejaron la ley y la misión de pagar los tributos de todo cuanto existe, los árboles, agua, piedra, lluvia, atmósfera, laguna y, todos los Sabios  recibieron este compromiso.

 Esta ley es el principio y la creación de la ley de origen espiritual, es el pensamiento de nuestra ley de origen, la protección, la construcción permanente para nuestra fortaleza, es en últimas el ciclo de la vida”.
“Para nosotros es extraño que una ley cambie, como es el caso de la ley de los Mestizos  o civilizados; nos es extraño pero lo respetamos. Debe ser así para ellos pues cambian también de vestido, cambian las formas y materiales de su casa, cambian las Autoridades y Gobiernos, cambian también su sentir y ver el mundo; cambios y más cambios, como si no tuvieran nada bueno para hacerlo perdurar.


Más bien la ley pareciera ser la ley del cambio. Sí, nos es extraño, no porque no lo entendamos sino porque para nosotros la ley es la permanencia, el permanecer como indígenas conforme a nuestra ley, conforme a nuestro origen y tradición.
Nuestra ley nos dice que  seamos los cuidadores del Mundo, para que por la permanencia de las formas de vida dadas en nuestra Ley de Origen, haya equilibrio entre la Naturaleza y el hombre, siendo el hombre también Naturaleza.

Nuestra tradición es historia de origen y desde el origen, ella encarna y mantiene nuestra ley; es la parte viva de la ley, nos revive el origen y nos mantiene en él. Esto hace que esta tradición sólo pueda vivificarse en territorios tradicionalmente ocupados y vividos conforme a nuestra ley, en correspondencia con el tiempo y espacio asignados desde el origen a nuestra manera de vivir”..

El Derecho Mayor, es  la ciencia que los indígenas hemos recibido de nuestros mayores y caciques,  para defender nuestros territorios, para hacer nuestros gobiernos y vivir de acuerdo a nuestras costumbres, por el hecho de ser de aquí: por estar en nuestra casa, por ser legítimos americanos.

De este modo, por Derecho Mayor entendemos el cuerpo de derechos que nos acompaña como miembros de las comunidades y pueblos originarios de estas tierras americanas, que tiene plena validez jurídica y que presenta primacía sobre los demás derechos consagrados constitucionalmente por varias razones:

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