Pueblos y comunidades afro-colombianas e indígenas no están representados por ninguno de los actores que negocian en La Habana. Así lo manifiestan en este comunicado anexo que podría hacerse extensivo sector por sector, comunidad por comunidad, barrio por barrio a todo el pueblo colombiano empobrecido, discriminado, perseguido, explotado y sometido a la guerra. Con razón exigen, en este contexto, que, se reconozcan y respeten sus derechos y libertades más allá de las letras muertas de la retórica de acuerdos y se les garantice protección en el marco de una estructura y régimen que les ha perseguido, discriminado, explotado y violentado y que no ofrece garantía alguna de no seguirlo haciendo: Por el contrario, todo indica que nada cambiará en la medida en que hacia estos pueblos y sus derechos, mientras recrudecen la guerra hablando de paz, no hay siquiera la intención de consultarles. Hoy, la coyuntura es mucho más grave. El gobierno nacional ha cerrado intencional y sangrientamente el espacio para un cese al fuego bilateral ofrecido por la insurgencia y ésta última, ha retomado una guerra para exigir el cese al fuego, cuyas víctimas son, vengan de donde vengan balas y bombas, los pueblos que les exigen parar la guerra. Los hechos hablan de la incapacidad de estos actores de respetar a los pueblos, sus vidas, sus voces, sus derechos. Pero, no sólo se negocia un acuerdo entre actores armados que se arrogan derechos que no tienen, adquiridos por el despojo en el caso del régimen y por la fuerza y la violencia en tanto actores en guerra. Una guerra que el pueblo no quiere. Además, como ha quedado a la vista, ahora mismo, de espaldas a Colombia, desatan la más cruenta y asesina de las guerras. Quienes queden vivos y arrodillados por el terror bajo el que se fime la paz, si es que no la destruyen de nuevo, podrán, en condiciones adversas y con mayores limitaciones, exigir lo que este comunicado plantea. En una esquizofrenia aterradora, en medio de la masacre, la destrucción ambiental, el terror, la intimidación y las acciones de machos enardecidos, ahora mismo, amedrentan, matan, atacan, destruyen para alcanzar objetivos estratégicos. Hoy, lo urgente es que cesen de inmediato la guerra contra Colombia ¡Ya! La ausencia de Colombia en La Habana, el despojo de Colombia en las negociaciones y en la guerra, queda en evidencia en estos momentos cuando han decidido matarnos y matarse como condición impuesta para la paz que decidan también imponernos. Exigir, como en este comunicado lo hacen afrocolombianos e indígenas, el respeto a derechos, comunidades y vidas, a quienes hoy mismo demuestran que no saben respetar la exigencia de la paz y el respeto a la vida, vale, pero a la vez expone que, mientras sean otros, unos pocos, los que decidan y acuerden por todas y todos; Los que hagan la guerra contra todas y todos como su principal manera de argumentar; mientras sean ellos los que manden, los demás solamente obedeceremos y rogaremos -les rogaremos a ellos, los usurpadores por medio de la coacción y el terror- que se nos respete la vida y lo demás reconociéndolos a la vez -a la fuerza- como dueños de un país y de sus pueblos. No tienen derecho a decidir por Colombia. No tienen derecho a hacer la guerra contra Colombia. No tienen derecho a suplantar este país y a someternos. Tienen la obligación de cesar la guerra ya por mandato de los pueblos que, finalmente, ejercen su vocación y derecho de recuperar territorios tejidos y culturas de un país que les han robado: que nos están robando. En este contexto y teniendo esto claro, compartimos con firmeza y de todo corazón el Comunicado del Encuentro Interétnico sobre diálogos y acuerdos de paz. Así Sí. Pueblos en Camino

COMUNICADO ENCUENTRO INTERETNICO SOBRE DIALOGOS Y ACUERDOS DE PAZ 
AL GOBIERNO NACIONAL, A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL,
A LAS COMUNIDADES DE BASE Y A LA SOCIEDAD CIVIL 
Nosotros, el Proceso de Comunidades Negras P.C.N, la Autoridad Nacional Afro Colombiana Raizal y PalanqueraANAFRO y Autoridades Tradicionales Indígenas de Colombia Gobierno Mayor, convocamos para dar a conocerá la opinión pública, nacional e internacional y exigir a los miembros integrantes de los diálogos de paz en la Habana Cuba, a que se reconozca , proteja, y respete los derechos al Territorio, a la Autodeterminación y a la Autonomía del Pueblo Afro descendiente y los Pueblos Indígenas en todos los acuerdos que en el desarrollo de este proceso se vienen dando. 
Teniendo en cuenta lo expresado en el marco del proceso de paz donde el gobierno nacional y los representantes de las FARC-EP enuncian en el punto 1.9.3 del acuerdo: “Hacia Un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”, han establecido: “...en ningún caso lo aquí acordado afectara los derechos adquiridos por las Comunidades Indígenas, Afro Descendientes y demás comunidades”. Vemos con gran preocupación que lo enunciado en el parágrafo anteriormente solo se ha quedado en el papel. 
En el marco del reconocimiento constitucional, de los derechos de los pueblos negros e indígenas quienes partimos del Derecho Mayor, se desprende, entre otras, la obligación del estado de respetar la autonomía, integridad, dignidad y cultura de las comunidades negra e indígenas, al igual que el deber de consultar la adopción de decisiones susceptibles de afectarlos, como lo establece las normas constitucionales y el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) integrado en la legislación internacional por la ley 21 de 1991. 
En virtud del principio de igualdad y, dado a que la situación de marginalidad y segregación histórica y dentro del contexto del conflicto armado actual que ha afectado a las personas y a las comunidades Afrocolombianas e Indígenas y sus territorios, nuestros pueblos deben gozar de una especial protección por parte del estado colombiano tanto como el derecho a decidir sobre todas las políticas (incluyendo los acuerdos que salen de la Habana Cuba en el marco de una paz negociada) que afectaran a sus territorios y comunidades. 
El Derecho Mayor de las comunidades Indígenas se trata del ejercicio de unos mandatos para garantizar la permanencia física y cultural de nuestros Pueblos, adquirido como Pueblos Originarios de este territorio. La ley 70 del 1993, de la Constitución Política de 1991, reconoce y protege el derecho a ser consultado sobre todo que afectara a los territorios y comunidades Afrodescendientes. Estos derechos protegen y aportan a la diversidad étnica y cultural de Colombia, lo que constituye un principio rector del ordenamiento superior que garantiza los derechos fundamentales y enfatiza el amparo del que deben gozar las comunidades Afros e Indígenas, no solo como individuos, si no como Pueblos y Comunidades. 
No estamos representados en ninguna de las dos voces que en la Habana se escuchan por ende se requiere de un dialogo de Autoridad a Autoridad como lo reza la Constitución Política de Colombia, en el marco del reconocimiento como grupos étnicos. 
En este sentido, como aporte al proceso actual en la Habana, enfatizamos la urgente necesidad de: La erradicación de las causas que han generado el conflicto y las violaciones de los derechos humanos, especialmente en los territorios Afrodescendientes e Indígenas, donde el conflicto se ha expresado de manera sistemática, y sigue en riesgo de seguir en las mismas o peores condiciones después de la firma de un acuerdo si no se tiene en cuenta los derechos Afrodescendientes e Indígenas a la autodeterminación De manera ineludible, un espacio de dialogo en la mesa de negociación de la Habana Cuba, ya que como Pueblos Indígenas y Pueblo Afro somos afectados de manera directa en nuestros Territorios por los actores del conflicto y las diferentes decisiones del gobierno nacional.
Luego de un acuerdo logrado entre un grupo representativo de los pueblos Indígenas/Afrodescendientes y el gobierno nacional en cuanto a lo que afecta a las comunidades y sus territorios, una garantía de las condiciones adecuadas, económicas y logísticas, necesarias para la capacitación y apoyo a las autoridades Indígenas y Afros (consejos comunitarios y cabildos Indígenas) para asegurar la divulgación apropiada en nuestros territorios, el fin de contar con las herramientas necesarias para poder aportar desde lo Propio. 
Como Pueblos venimos caminando la paz milenariamente. 
Proceso de Comunidades Negras P.C.N
la Autoridad Nacional Afro Colombiana Raizal y Palanquera ANAFRO y 
Autoridades Tradicionales Indígenas de Colombia Gobierno Mayor
Publicado el Lunes, 15 Junio 2015 15:12

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