Enmarcados en los principios de la Unidad Cultura Autonomía Territorio.
Kwesx uma kiwes dwe” we jipthaw – “liberar nuestra madre tierra”

La historia de mi pueblo
tiene los pasos limpios de mi abuelo,
va a su propio ritmo.

Desde el marco de la existencia de la nación indígena las grandes luchas que dieron nuestros caciques, mayores, líderes de proceso, la historia siempre fue y es el futuro, como es para nosotros los mandatos de nuestros abuelos, son el camino para permanecer en equilibrio y armonía con muestra naturaleza, porque en ella se deposita toda la sabiduría. Uno de los principios fundamentales para el indígena, es la tierra desde la cosmovisión y desde la espiritualidad es nuestra madre, que nos alimenta fortalece y armoniza; Al igual para el campesino existe un vinculo primordial con la tierra, es su razón de ser, como labrador, es su despensa, es su orgullo, es el legado para su familia, para sus hijos, es su asiento, para su hogar.

Desde el principio para el ser indígena la tierra es un todo y los demás elementos ya se encuentran alrededor de ella; elementos tales como el ser humano, los animales, las plantas, nuestros hogares, la palabra, etc. sin territorio no se es indígena, ni campesino. Por lo tanto es un deber de la persona proteger de todo el peligro que pueda llegar hacia ella. Durante lustros el movimiento indígena y las comunidades campesinas han sido críticos de la política minero - energética que se aplica en Colombia porque no responde ni a las necesidades ni a los intereses de las mayorías del país, ni mucho menos a la propia cosmovisión y relacionamiento con la madre tierra. La llamada “locomotora minero-energética” del gobierno de Santos está diseñada para beneficiar exclusivamente las arcas de las transnacionales, que provocan descomunales impactos negativos sobre nuestras agua y la naturaleza, los trabajadores, las comunidades, los productores locales y sobre la economía del país.

Nos sumamos a la larga resistencia por la pervivencia y dignidad de nuestras comunidades, planteando la imperiosa necesidad de frenar esta “locomotora”. El país necesita debatir con toda rigurosidad una nueva política económica, social, educativa, en salud, etc. en la cual, como aspecto fundamental, se recupere el control de los recursos naturales y se decida soberanamente sobre su orientación, considerando el mayor beneficio para sus ciudadanos y la protección de la madre tierra, del territorio como elemento fundamental.

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