Colombia, es el segundo país más diverso del mundo, en especies vegetales, animales con una gran diversidad cultural, étnica, alimenticia y campesina, es por esto que vale la pena preguntarnos ¿Donde esta quedando nuestro patrimonio, nuestras raíces? ¿Quiénes y por que están negociando con nuestras riquezas, acaso, eso no es lo que nos caracterizan como pueblo Colombiano?  Compañeros cerca de 238.000 hectáreas de bosque se pierden al año, mas del 60% de especies animales y vegetales en peligro de extinción,  se da la pérdida de la soberanía alimentaria, decadencia en la autonomía comercial y nacional, además  5,2 millones de colombianos desplazados para el año 2011. Todo comienza desde los 90´s con el llamado libre mercado,  donde Colombia abrió las puertas, no del todo,  al mercado mundial acarreando consecuencias devastadoras para la población; es el año 2012, y se ha aprobado el TLC con Estados Unidos ¿Que se nos viene encima? ¿Cuál es la verdad detrás de tanta “maravilla”? ¿Acaso es el verdadero “progreso”?

Estados Unidos es el país que lleva las riendas en cuestión del comercio mundial; en los inicios refugiándose en una economía proteccionista, estableció y ha establecido un sistema de producción, agropecuario e industrial de calibre incomparable, el sector agrícola, se convirtió entonces en un trozo vital de la economía, y en la actualidad esta respaldado fuertemente por el gobierno. Caso contrario a lo que ocurre en Colombia, donde este mismo sector, para el TLC el mas competitivo, esta prácticamente olvidado. Hoy en día el total de la tierra con vocación agrícola en Colombia, es de 14 millones de hectáreas, de las cuales se están explotando solo algo mas de 5 millones, en sentido contrario la ganadería, de carácter extensivo y no intensivo, ocupa 40 millones de hectáreas, de 20 millones clasificadas para este uso.   

El TLC es el acuerdo que quitara las barreras arancelarias antes existentes en cuestión de importaciones y exportaciones, desde Estados Unidos a Colombia y viceversa, garantizando la imposición de unos nuevos obstáculos administrativos, entre ellos las medidas de control sanitario y fitosanitario, basadas en la concepción que cada país tenga a cerca de estas medidas. Según el Banco Mundial, si se eliminaran la protección y los subsidios con los que los países opulentos mantienen su agricultura, cuyo costo en el 2002 se estima que fue de US $318.300 millones (seis veces más que el valor total de la ayuda externa en el planeta), hoy el valor de las exportaciones de las naciones pobres sería 24% más alto, y sus ingresos rurales superiores en US $60.000 millones anuales. Y hacia el año 2015, los ingresos globales serían superiores en la suma de US $500.000 millones, 60% de la cual estaría yendo hacia los países en desarrollo, sacando de esa manera a 144 millones de personas de la pobreza. Un informe oficial elaborado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y publicado en julio de 2003, sostuvo que con el TLC las compras colombianas a Estados Unidos aumentarían 11,92 por ciento, mientras las ventas tan sólo lo harían en 6,44 por ciento; de igual forma el estudio de Luis Jorge Garay para el Ministerio de Agricultura muestra que en el primer año de vigencia del TLC Estados Unidos venderá 4,6 millones de toneladas más de alimentos, mientras que Colombia sólo aumentará sus exportaciones en 63.000 toneladas. 

Ya establecido por el tratado, la competitividad de Colombia, esta resaltada en la producción de biocombustibles y azúcar, cultivos altamente subsidiados por el gobierno, y concentrados en pocas manos,  aumentando así la importación de alimentos, ocasionando pobreza y desplazamiento, desaparición de la producción nacional y perdida de la soberanía alimentaría,  se eliminaran entonces en Colombia lo que queda de cultivos, como el trigo, la cebada y el maíz (actualmente se importan mas de tres millones de toneladas anuales) y se continuaran debilitando los cultivos de arroz, soya, sorgo, fríjol y otras leguminosas en grano, los cuales pertenecen a la mayoría de campesinos y pequeños productores. Con el TLC, los campesinos en promedio, perderán el 10.5 % de sus ingresos, y el sector mas afectado, el 28% de los campesinos, perderá entre el 31% y el 45% de sus ingresos. 

El camino para la neo liberalización, se ha venido trazando desde hace mucho tiempo, por supuesto,  intensificado desde hace aproximadamente 13 años, donde se han visto innumerables procesos orientados a la privatización, de la salud, de la economía, de los medios y últimamente, de la educación y de la vida misma, en caso concreto para nuestros campesinos de las semillas.  La represión se ha dado por muchos medios, unos violentos, a cargo de las fuerzas militares, nada menos que comandados por el mismo gobierno y otros “pacíficos” y solapados, para mencionar unos pocos específicos, el sistema educativo que rige la facultad de agronomía encaminado a la producción capitalista, o simplemente, la nueva ley instaurada por el ICA, que prohíbe la comercialización y uso de semillas “parecidas” genéticamente o morfológicamente a las ya “patentadas” por MONSANTO y SYNGENTA entre otras. A pesar de todo esto, el verdadero pueblo aun resiste y se asocia, llegando a formar grupos de pensamiento critico, de producción agroecológica, de reinstauración del poder popular, de reservas campesinas y sobre todo de construcción del nuevo modelo de vida que se desea. 

Cada uno de nosotros, debe ser un pedagogo crítico del tratado de libre comercio, no seguir regidos, por lo dicho en los medios, o por lo que se divulga de una Cumbre improductiva, hay que dar la pelea, construir pensamiento, y rescatar de las cenizas a ese pueblo que espera la mano de los estudiantes y jóvenes pensantes, que no pueden hacerse los de la vista gorda ante toda la coyuntura y problemática que hoy nos invade. 
Vientos de comunicación CRIHU en alianza con colectivos y procesos de comunicación 

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