Los indígenas denuncian que la invasión de la minería se realiza a pesar que sobre la cuenca del Caura recaen cinco figuras de protección del ambiente las cuales excluyen en su totalidad la actividad minera. Sin embargo, desde el 2006 se inició una descomunal invasión minera ilegal con nefastas consecuencias para las comunidades ancestrales de la zona.










Servindi, 20 de febrero, 2015.- La Organización Indígena de la Cuenca del Caura Kuyujani exige la urgente presencia del vicepresidente de Venezuela Jorge Arreaza, a fin de dialogar y frenar los atropellos de mineros ilegales y militares que están destruyendo los ecosistemas y afectando los hábitat indígenas.
Denunciaron el abuso cometido por Gianfranco Giordani Leal, Comandante del Puesto de Maripa, quién el miércoles 18 de febrero quemó dos viviendas indígenas, motivo por el cual se encuentra retenido junto a nueve soldados por los indígenas Ye’kwana y Sanema del lugar.

El jueves 19 de febrero se presentó al Salto Pará, en el Estado Bolívar, el comandante del puesto de Caicara pero su presencia fue rechazada por los indígenas quienes cansados de los atropellos militares no quieren dialogar con subalternos.

El comandante Gianfranco Giordani habría actuado en represalia por las denuncias efectuadas contra él por no respetar los cupos de combustible que entrega Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) para el transporte desde y hacia las comunidades indígenas.

Tensión en el Caura

Una de las viviendas siniestradas se ubica en el sitio denominado El Playón. La otra en el Salto Pará Kuyuwi Sodi, detalló la organización Kuyujani. Cuando los indígenas retuvieron al comandante y a nueve soldados se produjeron disparos que afortunadamente no causaron mayores daños humanos.
Hacia el lugar de los hechos -cuyo acceso es principalmente fluvial- se están trasladando masivamente indígenas de la zona para sumarse a la protesta por el atropello cometido por los militares.

También se estarían sumando a la protesta comunidades no indígenas del bajo Caura, denominadas “criollas”, tanto de Maripa, Jabillar y Trincheras quienes también están cansadas de los atropellos militares.

Exigencias

Además de la presencia de altos representantes del gobierno los indígenas exigen el retiro de los militares de Pie de Salto y del Salto Pará y el desalojo minero en su totalidad. Asimismo se respeten las disposiciones de PDVSA en materia de combustible, se respete a las comunidades indígenas del Caura y se les reconozca sus derechos sobre los hábitats que ocupan de manera ancestral y tradicional.

Un grave problema desatendido

Los indígenas denuncian que la invasión de la minería se realiza a pesar que sobre la cuenca del Caura recaen cinco figuras de protección del ambiente las cuales excluyen en su totalidad la actividad minera. Sin embargo, desde el 2006 se inició una descomunal invasión minera ilegal con nefastas consecuencias para las comunidades ancestrales de la zona.

Lo trágico del asunto es que los militares se han hecho cómplices de la minería ilegal y contribuyen al traslado de bienes y combustibles a las zonas mineras. La organización Kuyujani recuerda que el 2006 -año en que debía entregarse el título de propiedad colectivo a las comunidades indígenas- ellos solicitaron el apoyo de las Fuerzas Armadas Nacionales para controlar la incursión minera, la cual se logró parcialmente entre 2006-2008. A partir de 2008 mineros nacionales y extranjeros ingresan masivamente a la cuenca del Caura rebasando el control militar.

La Organización Kuyujani reafirmó su total rechazo a la actividad minera independientemente de que algunos pobladores participen en ella debido a que la minería ha socavado la organización social y política de las comunidades.

No solo se afecta la biodiversidad y los ecosistemas sino también la salud de las comunidades dada la creciente y demostrada contaminación mercurial.

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