Principales

6/recent/ticker-posts

Fortaleciendo la oralidad a través de las vivencias en el territorio Yanakuna

 

Fortaleciendo las vivencias del pueblo Yanacona a través de la oralidad propia, Yachai Wasi (retornando en el tiempo y el espacio)

El cabildo indígena Intillakta se encuentra ubicado en el municipio de Pitalito, corregimiento de Bruselas en el departamento Huila, son provenientes del departamento del Cauca. El desplazamiento hacia el departamento del Huila se dio principalmente por recuperar y rescatar el territorio ancestral, ya que hace más de 500 años habitan este territorio.

En la actualidad se ha logrado un proceso de adaptación a las nuevas condiciones de vida. El proceso de conformación o de organizarse como cabildos empezó a partir de los años 1998 y 1999, reuniéndose en una comunidad llamada cabildo Esperanza de Bruselas en casa del mayor Ricaute Papamija, quien vivió hasta los años 90’s.

Hasta mediados del 2000, se reunían el en corregimiento de Bruselas donde Monseñor Hernan Papamija, igualmente unos meses después se conformó La Escuela Yachai Wasi en casa del mayor Olmedo Quinayas.

En el 2002, en reunión con el cabildo mayor Yanacona del departamento del Cauca, se llegó a un consenso de unificar los cabildos del Huila, debido a que no podía haber dos cabildos en el mismo municipio. La realización de encuentros organizativos se hacía en zonas rurales, luego en el año 2010 se constituyó oficialmente como cabildo Intillakta mediante certificación del Ministerio del Interior.

Para el 2013, La Escuela Yachai Wasi pasa a ser oficialmente colegio para educación primaria y secundaria reconocida como Institución Educativa Municipal Pachakuti con sedes en territorios Yanacona del municipio de Pitalito, sede Rumiyaku (piedra de aguas), sede Yachai Wasi(casa del saber) y sede Yanaconas (mensajeros de la noche).

Desde ese entonces se han venido trabajando los diferentes procesos político-organizativos para poder seguir ampliando el territorio y ser reconocidos oficialmente como un resguardo dentro del territorio del departamento de Huila. El cabildo está compuesto por 226 familias con una población de 978 personas, un promedio de 345 en etapa de niñez, adolescencia y juventud.

Jhenifer Quinayas, Jhobany Delgado y Olmedo Quinayas pertenecientes a la esta comunidad hablan sobre la experiencia de la oralidad en este territorio Yanacona.

¿Se practica la oralidad, la lengua materna Quichua del pueblo Yanacona en Intillakta?

Jhenifer Quinayas, exalumna: Se práctica la lengua propia, aunque en estos tiempos es muy poco lo que se comparte, se ha tratado de invitar dinamizadores extranjeros oradores, pero ha sido complejo por la cuestión del tiempo, ya que estos espacios son muy cortos, también resaltar que en el colegio del cabildo no hay dinamizadores netamente enfocados a la lectoescritura que puedan facilitar el aprendizaje. En las familias se práctica constantemente el habla de la lengua propia, aunque sigue siendo muy poca.

Jhobany Delgado, profesor: Hoy se práctica la oralidad, pero podemos decir que se ha perdido un poco, debido a existen pocos espacios donde se comparten la palabra. Igualmente, para fomentar la práctica de la lengua y la oralidad se han realizado eventos donde hay un compartir entre todos. Se han hecho estrategias donde la dinámica fue entrevistar a los mayores sobre diferentes historias, relatos y convertirlas en cuentos.

Imagen 2. Entrevista al profesor Jhobany Delgado

Olmedo Quinayas, mayor: se práctica la oralidad, se habla la lengua materna del pueblo Yanacona (Quichua), sin embargo, con las nuevas tecnologías los jóvenes han perdido la lengua materna. Sumado a eso, los jóvenes conviven con personas que no son de su etnia, por lo tanto, siente estar en medio de cuatro paredes y debido a ese factor no practican el idioma propio de manera constante.

Por otro lado, la juventud siente vergüenza hablar la lengua propia o simplemente se ven obligados a hablar el español, ya que el entorno es poblado por campesinos. Según los relatos de los mayores, dinamizadores y estudiantes, anteriormente se venía practicando la lengua propia del pueblo Yanacona, pero, resaltan que también se ha ido opacando por causa de las diferentes tecnologías dentro de los territorios indígenas.

Desde la Institución Intillakta dentro de áreas de lenguas ¿cómo se aborda el tema de oralidad propia?

J. Q.: Se aborda de acuerdo con las dinámicas del área de lenguaje, del idioma a través de talleristas, personal capacitado en el área de lectoescritura conocedores de lengua nativa Quichua.

J. D.: En el área de lenguaje y pensamiento propio, es donde se da más valor a la tradición oral “estoy convencido en la sabiduría de contar, admiro al narrador, me gusta contar y escuchar historias” comparte el profesor de lenguas Jhobany Delgado; Escuchar las historias de la comunidad, el compartir con los mayores es llegar a una imaginación, es revivir otra realidad que no es menos real comparada con el de los otros pueblos. Hay pocos narradores indígenas y siempre esperamos que alguien de fuera venga y nos entreviste, nos escuchen y escriba. Entonces podemos decir que la lectoescritura fortalece la identidad, se necesita de personas que se apropien más de las historias del territorio.

¿Cómo joven del pueblo Yanacona practica o habla la lengua materna?

J. Q.: Lo poco que conozco y he aprendido ha sido por lo compartido en el colegio, a través de los talleres realizados y con los demás, pero también esta práctica es complementada desde la familia.

¿Cuál es el papel de la juventud dentro de los espacios que convoca el cabildo?

J. Q.: La participación del joven es muy poca en los espacios convocados por la comunidad, pero a veces la juventud representa el territorio con presentaciones artísticas como danzas, música y también ayudando a organizar las festividades y los eventos dentro de la comunidad.

J. D.: Hay un prejuicio, es complicada la comunicación del compartir con los mayores. El conocimiento del mayor es la quietud, mientras que la de joven es otra, entonces debe haber una comunicación dual donde el mayor sea estratégico al compartir la palabra y el joven debe estar dispuesto a escuchar y estar concentrado. También cabe resaltar que los espacios al joven no se le reconocen, no se da el lugar en cuanto a la participación, no se le pregunta que es lo que quieren hacer si no que los encasillan en que hagan presentaciones de danzas o chirimías.

Imagen 3. Mashikuna (medico ancestral) compartiendo sus saberes en el espacio de la tulpa.

¿Qué reflexión, enseñanza deja a la población juvenil para seguir fortaleciendo la oralidad propia?

J. Q.: Apropiarse de las vivencias y la identidad, debería nacer de uno mismo igualmente, está en el joven capacitarse y después retornar a la comunidad a seguir compartiendo estos procesos, que el fortalecer la identidad sea una cuestión de autoevaluación de uno mismo para así poder continuar con el legado de nuestros mayores como es la práctica y la enseñanza de la lengua materna y la oralidad propia.

O.Q.: la reflexión es decirles a los jóvenes que resistan, que fortalezcan las vivencias y tener resistencia, no dejarse agobiar de ninguna manera por los comentarios de los demás o el estado opresor, para seguir defendiendo nuestros derechos que nos corresponden como pueblos étnicos. El joven tiene muchos papeles que hacer y formas de participar, el joven comienza desde los 8 años ya que empiezan a razonar, recibir buenos conocimientos para seguir fortaleciendo las comunidades y a seguir siendo parte del desarrollo de la comunidad, el joven en cuestión de la cultura es fuente de reflejar toda la memoria, el futuro y representación viva de la comunidad.

La reflexión que dejaría para la comunidad en general especialmente a los jóvenes de hoy es que sigan participando en los espacios que el cabildo Intillakta realiza. De igual manera que sigan fortaleciendo y practicando el idioma propio y que sigan enfocando las historias de los mayores.

J. D.: Continuar con el legado de los ancestros para vivir en armonía como pueblo Yanakuna.

 

Por: Jhonatan Armando Cainas Mesa, Jarvin Hernan Caliz Isco y Luis Fernando Oca Mesa

Texto realizado en el marco de La Escuela de Formación Vientos de Comunicación-CRIHU, 2021.

 

Publicar un comentario

0 Comentarios